En cuanto cruzó la meta se tiró al suelo exhausto. Alejandro Sánchez Palomero no sólo había logrado sobrevivir al ‘infierno’ de Tokio -83% de humedad y cerca de 30 grados, aunque con una sensación térmica mayor- sino que lo hizo ganando una medalla de bronce en categoría PTS4 que le sabe a gloria en sus terceros Juegos Paralímpicos, los primeros como triatleta tras dos como nadador. Era la medalla a la reinvención y demostraba que el salmantino tenía razón cuando decidió volver al deporte porque sentía que todavía tenía algo que decir. ¡Y vaya si lo tenía! En el Parque Marino Odaiba de Tokio lo dejó muy claro sumando su segunda medalla paralímpica tras el bronce en 100 braza SB8 de Pekín 2008 y la octava para España en Tokio.

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